viernes, 20 de noviembre de 2009

.:: Compartiendo La Palabra, con Raquel Villarreal. 2008-09 ::.

Compartiendo La Palabra – una hora para hablar de libros, autores, movimientos y tendencias de la literatura, así como de la producción editorial local e internacional. Compartiendo La Palabra es una producción de la Oficina de Divulgación de la Universidad de Costa Rica, a cargo de Lilliana Solís. Se transmite los viernes de 5 a 6 de la tarde por la frecuencia de Radio Universidad de Costa Rica: 96.7 FM.


2009

Invitada: Ana Iztarú. 8 de julio, 2009


Invitada: Tatiana Lobo Wiehoff. 18 de marzo, 2009


Invitada: Ana Cristina Rossi. 6 de marzo, 2009


2008

Invitada: Emilia Macaya. 12 de diciembre, 2008


Invitada: Valeria Varas. 31 de octubre, 2008


Tema - El canon en la litertura. Invitada: Yadira Calvo. 5 de setiembre, 2009


Tema - La Asociación Costarricense de Escritoras. Invitadas: Arabella Salaverry y Marjorie Ross. 1 de agosto, 2008


Tema - Cuaderno de vida. Invitado: Mario Matarrita. 2 de julio, 2008


Tema - ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Invitada: Sonia Yons. 4 de junio, 2008


Tema - Festival internacional de poesía. Invitadas (os): Norberto Salinas y Julieta Dobles Yzaguirre. 2 de abril, 2008


Invitada: Leda García. 5 de marzo, 2008

.:: Compartiendo La Palabra: sobre el libro-arte Por los sigNoS de los siglos Amén ::.

Anfitriona: María de Carmen Mauro
Invitada: Raquel Villarreal
Abril, 2006

Compartiendo La Palabra – una hora para hablar de libros, autores, movimientos y tendencias de la literatura, así como de la producción editorial local e internacional. Compartiendo La Palabra es una producción de la Oficina de Divulgación de la Universidad de Costa Rica, a cargo de Lilliana Solís. Se transmite los viernes de 5 a 6 de la tarde por la frecuencia de Radio Universidad de Costa Rica: 96.7 FM.

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sábado, 20 de junio de 2009

.:: Dictamen de la obra Por los sigNoS de los siglos Amén de Raquel Villarreal Montoya * ::.

RECONOCIDA EN EL campo de las artes plásticas, Raquel Villarreal plantea una obra que, en sí misma, constituye una propuesta artística en el amplio sentido de la palabra: Porque al arte corresponde proCrearse en los espejos, espulgarse en las almohadas, hilar fino con las sombras, enuncia en las primeras páginas del texto, programando una lectura.

Circunscrita a un tema desde la portada misma: el título (Por los sigNoS de los siglos Amén) y la imagen plástica que lo acompaña, la obra parodia el Santo Rosario (el toSan RioRosa), según su propio juego de palabras). La sustitución del término siglos en la oración cristiana marca el tema, pero también el tono y el estilo de la obra que va a presentar. El juego -ligado al ingenio, la sutileza, la travesura, así como al entretenimiento, al humor y lo infantil-, ya es enunciado desde el título mismo. Jugar (intelectualmente) con los textos religiosos sagrados es su intencionalidad. Se trata de subvertir y divertir.

Siguiendo la estructura de este rezo católico (el toSan RioRosa), de sus misterios y letanías, el texto utiliza la técnica del collage, al pegar dos distintas expresiones artísticas: la plástica y la literaria. Y aunque las imagines plásticas guardan una uniformidad temática y de estilo, en el ámbito lingüístico la diversidad de géneros pareciera ser la tonalidad. Oraciones religiosas, rondas, juegos y cantos infantiles, refranes, cuentos y memorias… convenientemente elegidos y combinados, remiten a lo popular y dan cuenta de una historia que debe ser contada: la de la mujer costarricense en la sociedad patriarcal. Desde este ángulo, Raquel Villarreal decide contra su historia, la de su familia, que es también la historia de otras mujeres y otras familias.

Para vivir y pensar en un Lugar NoComún.
Para que la mujerez ría, se acepte, se asuma y porfíe,
El toSan RioRosa repunta y se apunta, compite y repite,
Se crea sortilegio y juega a ritual.
Repita, sonría, gócelo y disfrute, mírese al espejo y CalaVerá.

Estructuradas a partir del texto cristiano del toSan RioRosa –que conmemora los misterios de la Virgen María-, sus memorias se reiteran en distintos momentos y con distintos discursos. La reiteración propia del rosario es, asimismo, enfatizada con géneros –como los infantiles- cuya naturaleza es precisamente ésta: la repetición. Al recurrir a un procedimiento ligado, en un inicio, a la actividad manual y al pasatiempo –para más tarde convertirse en una técnica artística-, Raquel enlaza su texto con el juego y lo infantil. Por ello, los cantos y rondas infantiles salpican toda la obra y le dan su tono lírico, su ritmo.

Desde una perspectiva femenina, y feminista, Raquel Villarreal reconstruye la realidad a partir del juego y del humor. Y por ello recuerda a otros escritores contemporáneos, especialmente, al cubano Guillermo Cabrera Infante. Juega con las imagines, con los textos, con los términos, con las grafías, con los sonidos, con el diseño… Juega con los sentidos, literalmente con las percepciones y las sensaciones, pero también con la multiplicidad de interpretaciones. Basta releer, como por ejemplo, los nombres de los misterios y los juegos de significado con las letras que destaca con la mayúscula a lo largo del texto.

Más allá de la simple función de ilustración, lo icónico –que también asume características reiteradas- sugiere una lectura que, por supuesto, dialoga con lo lingüístico y subraya el propósito perseguido. Los irreverentes pies que acompañan las figuras reiteran la irreverencia de las imágenes y de los textos verbales. Se trata de un texto lúdico, pero irreverente. Un texto que parodia oraciones cristianas muy conocidas, que las desmitifica, que las subvierte, que arremete contra textos propiciatorios del discurso patriarcal. Se trata de un texto que juega con seriedad, que irrespeta las convenciones ideológicas, temáticas, formales y lingüísticas. Se trata de un juego de ingenio y subversión.

¡Acharita!
Achará que se acabó la diversión de este
texto, buscaré en el inframundo a Surá,
Afrodita y Venus, y encaramadas en conchas
con Eva platicaremos –se lamenta al final de la obra.

Honrando su condición de artista plástica, Raquel Villarreal Montoya solicita la publicación de un libro que, en forma creativa y lúdica, mezcla distintas manifestaciones artísticas. En este sentido, aporta una obra de calidad que se suma a la discusión de la temática de género. Dirigida al intelecto, la obra exige un lector con conocimientos culturales generales y amplitud de criterio.

Es una obra que merece ser publicada.

Cordialmente.

* Ana Sánchez
Editorial de la Universidad Nacional (EUNA). Heredia, Costa Rica

.:: Un libro inesperado * ::.

* Prefacio escrito por Julieta Dobles Yzaguirre para el libro-arte Por los sigNoS de los siglos Amén.

RAQUEL VILLARREAL NOS ofrece en este desconcertante libro una obra en tres planos: narración, prosa poética y dibujo al grafito sobre papel de banano, todo de su cosecha, todo irreverente, coloquial, con esa gota de humor, muchas veces negro, que adoba y aromatiza su palabra, y que la vuelve familiar, amena, chispeante, donde hasta la grafía de los textos es lúdica.

Aquí la parodia, la ironía y la paradoja instauran su reino, matizadas por el amor que la artista siente por sus raíces. A través del libro y sus ilustraciones originales y retadoras, desfilan los bisabuelos, abuelos, padres y tíos, pero sobre todo las mujeres de la familia, en una visión de género, muchas veces crítica, y las más, llena de ternura, sobre todo cuando se evoca a la madre, paradigma y símbolo de lo femenino.

Mediante los personajes, Raquel nos ofrece también trazos de costumbres, vocablos, anécdotas de tiempos idos, desde un marco ideológico muy contemporáneo, donde la reivindicación femenina, sutilmente presente, lo tiñe todo.

Los dolores, luchas, fracasos, éxitos, vicios y fortuna de una familia costarricense de raigambre campesina, toman la palabra y el trazo, se vuelven símbolos, y se arman de desparpajo y parodia, donde los símbolos religiosos, sobre todo el de la Virgen María y sus letanías adquieren nuevos significados. Como resume la misma autora “en este libro se ríe para no llorar”.

Julieta Dobles Yzaguirre

.:: AVE, EVA * ::.

* Presentación escrita por Tatiana Lobo Wiehoff para el libro-arte Por los sigNoS de los siglos Amén.

TRABAJO COMPLEJO PRESENTAR un libro que es plástica, novela, y rima de juglar con acompañamiento de guitarra popular. Que es historia, genealogía y saga familiar. Unidad compuesta de diferencias, sin aduanas fronterizas. Forma y contenido, la belleza va estrechamente abrazada al discurso.

La novela de Raquel Villarreal Montoya usa la estructura del santo rosario, pero revela de una vez su intención de ponerlo patas arriba. El rito doméstico y el rito creacional ordenan el mundo cotidiano y estético al estimular el recuerdo a través de la repetición. Mantra que sostiene y centra la existencia. Lo llama El tonSan RioRosa, que comienza en “El Nombre de la Madre, de la Hija y de la Abuela.com”. Ancestras abusadas, violadas, agredidas; “en la casa paterna abusó y violó a Gerónima que tenía 12 años”. Nos enteramos que Jesús Montoya sacó a María Pérez del orfanato cuando ella tenía 13 años para que le pariera 13 hijos. La creadora no admite trampas en su genealogía. Levanta las enaguas donde se esconden las consecuencias de la tiranía doméstica. Las casadas se vuelven malencaradas, enojonas, tristes, agresivas. Las solteras son tacañas y usureras. La madre soltera no va sola, la acompaña una jaculatoria: “culpable y que no hable”.

Económica, la creadora traslada la línea precisa y sobria de sus dibujos a su narrativa:” Jesús se fue acomodando y hubo que sacarle un ojo, adelgazó, decreció, y con el ceño fruncido se agachó y se fue apagando”.

Remezón para el folclor patriarcal y reaccionario que hace de la vida rural un idílico potrero de mujeres bonitas con camisa de gola, habitantes de un mundo imaginario donde las guarias están al alcance de la mano. No vemos, aquí, la casita de adobe con techo de tejas, ni aparecen tapias encantadas. Hay goteras que caen desde el zinc, barro en el piso de tierra; conflictos, congojas económicas, mucho dolor y mucha injusticia. Al mito se le cae la careta y lo que aparece no es tan valiente y tan viril como se piensa: “Tendría Tivo 18 años cuando lo macho se impuso y un su tutor, muy amigo, se propuso hacerlo hombre y se lo llevó de putas. Una enfermedad venérea, a lo mejor gonorrea, de la cintura hacia abajo se fue muriendo el muchacho”.

Aparente desorden del texto impreso para proponer un nuevo orden. Diagramación que a primera vista parece caótica y que según avanza la lectura revela el universo desconocido y coherente que los mitos ocultan. La creadora altera el asiento de las cosas para evidenciar lo que las convenciones disfrazan. Otra escritura para descubrir los nudos y hebras sueltas del envés, el debajo que el arriba no permite ver. Signos y mayúsculas intercaladas con malicia, palabras de mar de fondo que rompen la sedosa superficie de los engaños de la lengua.

Verso campesino. García Lorca sonríe: “La pájara estaba pinta y pintada en la pared”; Emilia Prieto se encanta: “Mi amor es mi amor y punto lo demás es mierda en lata”. ¡Bomba!: “Para transar con la muerte vamos haciendo la vida, creamos conceptos y dioses, ideologías, religiones y mercados que englobados darán fin a este planeta”.

Poeta de fiestas impopulares, recitadora de ferias transgresoras, rezadora de rosarios heréticos, la historiadora narra el pasado de un Escasú sin zopetas y muestra, con humor, su transformación. El antes: “La casa era de madera con piso de tierra y cerco y de la acequia también se tomaba el agua para cocinar, bañarse, beber y regar los siembros”. El ahora: “Francisco que mamó el dolor y el desapego se hizo adulto y tuvo un inmenso deseo de afectos, fincas, lotes, casas, viajes, carros.”

¿Y los dibujos? Materiales escuetos: lápiz, papel de banano y goma de borrar. La creadora no necesita más, seduce con lo poco de su instrumental y con lo mucho de su arte.

¿Y la autobiografía? “El sexo se me dispara, el pecado me acomete, el ciclón me revolcó y dejó patas arriba y resurgí del incendio como creadora perdida”.

Pero la creadora no se pierde en los meandros de su obra integradora, no se extravía en la banalidad ni se deja arrastrar por el ludismo. Todo aquí tiene un sentido y todo está bien amarrado, estructura racional y controlada que le permite vuelos surrealistas para volver, siempre, a la tierra: “Voy camino a lo sin nombre y perderé la conciencia, regresaré a la materia, seré polvo, nada, ausencia”.

Modesta, Raquel. No puede haber ausencia donde quedan tus dibujos y este libro.

Tatiana Lobo Wiehoff